Una vez más Marvel logra sorprenderme, una vez más la gran pantalla
proyecta una buena película de mano de un grupo de superhéroes salidos de la
prodigiosa mente del gran Stan Lee; y a pesar de lo reticente que me muestro siempre
para ir a verlas y, sobretodo, a pagar por ellas, son de los pocos productos
que salen de Hollywood por los que merece la pena invertir tiempo y economía en
un momento en el que muchas personas andan sobradas de uno y faltas de otro.
El estilo no ha cambiado y el tipo de personajes tampoco, si bien es lo
más criticable: el hecho de que sigue la historia de siempre, similar a la de
Los Vengadores presentando a una serie de personajes variopintos que, por
separado y con unos intereses individuales, encuentran la forma de unirse y
luchar por un bien ajeno incluso a ellos mismos.
