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viernes, 29 de agosto de 2014

LONDRES: LA CIUDAD ECLÉCTICA POR EXCELENCIA (II)


Lugares donde domir y restaurantes donde parar a comer: en la variedad está el gusto

Tras haberos hablado de todo lo que ofrece Londres, de los lugares que se pueden ver y de los barrios y lugares imprescindibles para pasear toca hablar de dónde comer y dónde dormir.

Nuestro hotel fue el Hotel Lidos, ubicado en el centro de Londres a unos diez minutos a pie de la estación de tren y metro Victoria que ofrece transporte directo al aeropuerto de Gatwick, el de la City (aeropuerto en el que Easyjet debió dejarnos, aunque lo hizo en el de Heathrow, situado al oeste de la ciudad y desde donde volver nos costó la gracia a los cuatro 76 libras, unos 95 euros).

En lo que respecta al hotel decir que estaba muy limpio, era chiquitito pero agradable, mi hermana y yo ocupamos una habitación muy chiquitita que daba al patio interior, las camas como veis estaban prácticamente juntas y entre la cama y el baño había espacio justo para la puerta del mismo, además no hay armarios, solo un mueble tipo colgador con varias perchas... vamos, habitación europea. La de mis padres era algo más grande y tenían más espacio pero daba a la calle por lo que hacía más calor pues le daba el sol (a nosotros no nos llovió ni una sola vez y nos hizo muy buen tiempo) y si abrían la ventana había ruido de la calle, por lo que les costó un poco acostumbrarse.

Para mí lo mejor del hotel era que las habitaciones estaban equipadas con un set de té y café que venía muy bien para tomarse una infusión después de la cena.

martes, 19 de agosto de 2014

LONDRES: LA CIUDAD ECLÉCTICA POR EXCELENCIA (I)


Qué ver, por dónde pasear y reseña de los mejores lugares: rutas que ningún visitante debe perderse


Lo primero que habría que decir de Londres no es que es bonita, o que es grande, o ruidosa, o limpia, o que hace mal tiempo… no,  lo primero que habría que decir de Londres es que es variada en todo lo que la conforma: sus gentes, su cultura, sus edificios, sus restaurantes…  fue lo primero que pensé cuando salí del aeropuerto y me metí en el metro, donde conviven culturas y tipos de personas distintas por completo, opuestas, y donde parece que cada uno lleva su ritmo y su estilo de vida, sin meterse en el de los demás. Lo cierto es que creo que en Londres podrías ir cómo más te gustase ir y, mientras en otras ciudades se consideraría estrafalario, allí no pasaría de llamar la atención.

Así es Londres, en todo, su máxima esencia (o al menos fue lo que me transmitió a mi) es que cada uno de sus detalles son distintos pero, de forma curiosa, no desencajan entre sí, sino todo lo contrario: conforman lo más especial de esta ciudad que todo el mundo debe visitar.