Resultó no ser un día cualquiera...
El otro día bajaba hacia Sol por la calle Preciados y me encontré de frente con unos “ladrones”… y creo que realmente no esperaba que un encuentro así acabase tan bien. Cuando digo “ladrones”, debería aclarar, que lo digo en el buen sentido, porque no eran unos sacacuartos cualquieras… según los oí mientras me acercaba a ellos me vi obligada a pararme con la primera frase rondando mi mente “son muy buenos” y, cuando dejé de andar resultó que aun eran mejores de lo que había pensado en un primer momento. Realmente hacía mucho que no me encontraba con unos profesionales así… tanto que perder parte de la economía de mi bolsillo no me importó.
Creo que debería seguir aclarando cosas como el hecho de que una el verbo oír con el de robar, porque no quiero confundir a nadie… este es un blog de cultura, sí, así que veréis, lo que pasó es que el otro día bajaba por Preciados y me asaltaron unos músicos, realmente no fueron ellos, sino sus voces y su buena música. Ellos, que eran cuatro, estaban tocando de frente a un grupo de personas que a mí por lo general nunca me llaman la atención pues no es atípico encontrar algún tipo de humorista que reúne a su alrededor a un grupo de personas y más en el centro de la capital, pero en este caso sí que consiguieron captar mi atención.
