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viernes, 25 de julio de 2014

COMPONIENDO VERSOS AZULES


Hoy quiero traeros algo personal... es completamente novedoso en mi colgaros algo de cosecha propia (exceptuando mis opiniones personales en cada uno de los post que hago), pero hoy me apetecía, para finalizar el mes y ya que ha sido muy intenso, soltar unos versos y dejar que fluyan desde mis dedos hasta la pantalla de aquel que los quiera leer.

Lo cuelgo en Literatura con Hª porque es donde va catalogado todo lo que tiene que ver con la palabra en prosa o en verso... pero sin hacer ninguna pretensión por mi parte en lo que respecta a esta digna mención; solo son palabras mías que van desde dentro hacia afuera de mi persona y que pretenden, como máxima aspiración, colarse desde fuera hacia dentro en alguien que, por casualidad, caiga por aquí:


Tarde era,
Y de un azul electrizante, el cielo de la tarde
Del día en que tu decidiste aparecer,
Como si el tiempo no hubiese pasado
Y como si el pasado no importase.

jueves, 22 de agosto de 2013

MIENTRAS HAYA ESPERANZAS Y RECUERDOS... ¡HABRÁ POESÍA!


Con estos versos de Bécquer quería empezar este post sobre, simple y llanamente, poesía. Para mí la poesía es sentimiento, solo eso, es el lenguaje del alma y la mente combinados y hechos palabras. Como lectora y escritora de poesía puedo decir que el poema es algo muy íntimo y profundo que sale de uno como un pedacito de sí mismo, heterogéneo, que se queda grabado en algo físico cobrando forma y cuerpo de una forma completamente nueva llena de creatividad y vida.

Es curioso como la poesía puede albergarse en lo más profundo el alma al aprendernos un poema, hacerlo nuestro y ya no olvidarlo, como si las estrofas, los versos, las rimas, el ritmo y la métrica de la misma fuesen una constante a seguir que nuestro cerebro repite y nuestro corazón siente al decirlas a través de los labios volviéndolas a dar vida, a sacarlas a la luz a pesar de haber sido escritas hace años. Cuando el papel donde estaba plasmada originalmente ya se deteriora y quiebra nuestros labios vuelven a abrillantar sus palabras con la humedad de nuestra saliva y con el blanco de los dientes de nuestra sonrisa que asoma al darnos cuenta de que nuestra memoria aun posee su esencia, porque ya es nuestro, forma parte de nosotros, y siempre lo fue, desde el primer momento en que lo almacenamos en nuestro pequeño rincón secreto.