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viernes, 17 de octubre de 2014

EL PRIMER VERANO DE NUESTRAS VIDAS


14 años después de El príncipe de las mareas, Pat Conroy vuelve con una nueva historia capaz de conmover al lector, convirtiendo a Charleston, Carolina del Sur, en el centro del mundo



Por si no lo sabéis ya por diversas entradas como Los libros de mi infancia o Mientras haya esperanzas y recuerdos... ¡habrá poesía!, mi libro favorito por excelencia es El príncipe de las mareas; no sé exactamente porqué, supongo que porque me llegó al alma, porque me sentí identificada con varios de sus personajes... o porque me caló de forma inevitable la forma de narrar la historia de la familia Wingo, así como le enorme y triste belleza que impregna cada una de las páginas, desde el principio hasta el final de las mismas.

No es de extrañar, por tanto, que cuando, por pura casualidad y mientras buscaba información del autor, encontrase su nuevo libro bajo el nombre de El primer verano de nuestras vidas, me lo apuntase de inmediato en mi lista de regalos pendientes aprovechando que llegaba Navidad.

Y así es como cayó en mis manos la nueva obra de Pat Conroy. 

jueves, 22 de agosto de 2013

MIENTRAS HAYA ESPERANZAS Y RECUERDOS... ¡HABRÁ POESÍA!


Con estos versos de Bécquer quería empezar este post sobre, simple y llanamente, poesía. Para mí la poesía es sentimiento, solo eso, es el lenguaje del alma y la mente combinados y hechos palabras. Como lectora y escritora de poesía puedo decir que el poema es algo muy íntimo y profundo que sale de uno como un pedacito de sí mismo, heterogéneo, que se queda grabado en algo físico cobrando forma y cuerpo de una forma completamente nueva llena de creatividad y vida.

Es curioso como la poesía puede albergarse en lo más profundo el alma al aprendernos un poema, hacerlo nuestro y ya no olvidarlo, como si las estrofas, los versos, las rimas, el ritmo y la métrica de la misma fuesen una constante a seguir que nuestro cerebro repite y nuestro corazón siente al decirlas a través de los labios volviéndolas a dar vida, a sacarlas a la luz a pesar de haber sido escritas hace años. Cuando el papel donde estaba plasmada originalmente ya se deteriora y quiebra nuestros labios vuelven a abrillantar sus palabras con la humedad de nuestra saliva y con el blanco de los dientes de nuestra sonrisa que asoma al darnos cuenta de que nuestra memoria aun posee su esencia, porque ya es nuestro, forma parte de nosotros, y siempre lo fue, desde el primer momento en que lo almacenamos en nuestro pequeño rincón secreto.

miércoles, 25 de abril de 2012

LOS LIBROS DE MI INFANCIA

Hay senderos que nunca se olvidan... los que recorres con los libros son de esos.


Debido al Día del libro del pasado 23 de abril he pensado mucho en mis libros favoritos… desde que me inicié en la lectura con unos 7 años no he podido parar de leer. Muchas veces miro para atrás y recuerdo mis primeros libros, aquellos que releí tantas veces que podría repetir de memoria casi como una buena película, cuyo guion has oído tantas veces que puedes repetirla con los ojos cerrados. Así pues en mi nueva entrada quiero hablar de esos libros, más amigos que otra cosa, que me han acompañado en cientos de viajes y en miles de noches bajó la luz de una lámpara. No puedo citarlos a todos, eso sería imposible, así pues me quedaré con los más importantes para mí.
Los libros han marcado un camino en mi vida, como una senda y cada uno de ellos es importante. Con bastante tristeza he de admitir que no recuerdo el título del primer libro que mi madre puso en mis manos, pero sé que hizo una profunda mella en mí: fue el que me abrió las puertas de la lectura. No recuerdo su nombre pero si recuerdo que trataba de piratas y de sus aventuras, de tesoros y hasta de amor. Recuerdo que yo no me lo quería leer cuando mi madre me dijo que lo hiciera, pero recuerdo muy bien también como el hacerlo me impresionó brutalmente: fue como asomarme a un precipicio, me dio vértigo el introducirme tanto dentro de unas hojas de papel, el olvidarme del resto del mundo… y ahí fue cuando me inicié en las exploraciones al centro de mi misma y de otros mundos, cuando empezó una época de viajes y aventuras que aun no ha terminado y espero que nunca termine.