14 años después de El príncipe de las mareas, Pat Conroy vuelve con una nueva historia capaz de conmover al lector, convirtiendo a Charleston, Carolina del Sur, en el centro del mundo
Por si no lo sabéis ya por diversas entradas como Los libros de mi infancia o Mientras haya esperanzas y recuerdos... ¡habrá poesía!, mi libro favorito por excelencia es El príncipe de las mareas; no sé exactamente porqué, supongo que porque me llegó al alma, porque me sentí identificada con varios de sus personajes... o porque me caló de forma inevitable la forma de narrar la historia de la familia Wingo, así como le enorme y triste belleza que impregna cada una de las páginas, desde el principio hasta el final de las mismas.
No es de extrañar, por tanto, que cuando, por pura casualidad y mientras buscaba información del autor, encontrase su nuevo libro bajo el nombre de El primer verano de nuestras vidas, me lo apuntase de inmediato en mi lista de regalos pendientes aprovechando que llegaba Navidad.
Y así es como cayó en mis manos la nueva obra de Pat Conroy.

