viernes, 1 de marzo de 2013

EL LABERINTO DE LA FELICIDAD: UN LIBRO PARA ENCONTRARSE A UNO MISMO


"La Felicidad no se busca, se encuentra"


El libro del que os hablo hoy es muy cortito, o al menos se lee rápidamente, en un par de horas como mucho, pero que el tamaño no os engañe: es un pequeño pero gran libro que engancha, emociona y que da valiosas lecciones sobre, precisamente, lo que pongo en el título de este post: encontrarse a uno mismo y hallar el camino que todos, en algún momento de nuestra vida, perdemos.

Lo cierto es que no soy muy de leer libros de autoayuda, no me van demasiado pero el ejemplar que guardo en la cabecera de mi cama lo encontré hace mucho en una estantería pequeña de un centro comercial y, como muchos libros antes que él, algo me llamó y supe que me convenía leerlo porque me iba a gustar. Este no es un libro para cuando estas en plan depresivo, ni siquiera para los tristes o melancólicos (que también les ayudaría), no, es un libro que le enseñará a cualquiera persona que lo lea, de manera sutil y en forma de fábula, unas pautas que en el fondo todos tenemos y sabemos pero que, de vez en cuando, viene bien echarles un ojo y mantenerlas firmes para evitar que el día a día las arrolle y que acabemos perdiéndolas de vista.


Si este libro me gustó fue porque es como echarte un vistazo a ti mismo y darte cuenta de lo importante que eres y de lo necesario que es mantener vivas las ilusiones y las pasiones que toda persona posee. La vida a veces se hace difícil y eso es así, descubrir las maneras de allanar el camino es importante para que no se haga todo tan cuesta arriba y podamos seguir con nuestra forma de vivir sin provocar demasiados estragos. Eso es lo que pretenden sus autores Álex Rovira y Francesc Miralles con El laberinto de la Felicidad: abrirnos los ojos para ver esas pequeñas cosas maravillosas del mundo que nos rodean para hacer más faciel el camino y darnos las pistas que nos permitan ver las cosas de otra manera y ser felices.

Cuando leí este libro me sentí muy identificada con la protagonista, Ariadna, que pierde el sentido de la vida y debe encontrarlo pasando por un laberinto en el que deberá encontrar las respuestas  a todas las preguntas que la vida nos va poniendo por delante según crecemos y que ella ha  ido perdiendo en el transcurso de su rutina diaria, impidiéndole volver a ser quien era cuando era feliz e incluso impidiéndole recordar quién era esa persona de antes. Ariadna se adentra en este viaje sin siquiera quererlo y sintiendo que lo ha perdido todo, pero sale transformada de su viaje por el Laberinto de la Felicidad y, con ella, el lector que la acompaña, demostrándonos que el sentido de la vida está en las cosas pequeñas que nos rodean.

 Aunque suene un poco místico las preguntas más difíciles, a la hora de encontrar respuestas, suelen ser las más simples de contestar si buscamos esa respuesta en nuestro interior, pero a veces sacar tiempo para nosotros y mirar lo que realmente queremos, hacia dónde vamos y descubrir para qué vivimos realmente, se torna difícil y arduo. Sinceramente, yo no me di cuenta de muchas cosas a las que no prestaba atención y que eran importantes en mi vida o, todo lo contrario, a la cantidad de cosas que sí que les prestaba atención y que no eran importantes en mi vida, hasta que me leí este pequeño libro y las descubrí, por eso quería compartirlo con vosotros, para que os animéis a leerlo y no dejéis pasar esos detalles que hacen de nuestra vida un camino más sencillo y feliz.

Para iniciaros en este camino por el Laberinto de la Felicidad os dejo aquí la página donde, al final, podréis encontrar un enlace de PDF con el primer capítulo "El bosque de los lamentos", por si os animáis a leerlo. 

El laberinto de la felicidad consta de varios capítulos cortos, de unas cinco o seis páginas, con letra bastante grande dejando mucho espacio entre líneas de manera que resulta muy fácil de leer, haciéndose aun más corto de lo que es. Sin embargo no dudo al afirmar de que cada una de sus líneas transmite un hermoso mensaje, lo que hace que su lectura no tenga desperdicio.
Es un libro muy especial que contiene además muchas frases o citas que pueden calentar el corazón como una buena manta en invierno, ellas son esos pequeños descubrimientos que vamos obteniendo del mundo y  de lo que realmente importa.


No quiero desvelaros nada del libro porque es una auténtica joya de principio a fin y cualquier cosa que dijera haría que perdiera parte de esa magia que tienen sus páginas, sin embargo no quiero dejar de lado la oportunidad de citar alguna de esas mágicas frases o reflexiones que podemos encontrar en las páginas de este libro, todas ellas maravillosas que se convierten en enseñanzas únicas de una forma sencilla y sutil y que calan muy intensamente.

Una de mis frases favoritas, y para que os hagáis una idea de los pensamientos que podéis encontrar en sus páginas, es la reflexión que hace un pequeño pigmeo a Ariadna:

“Por muy pequeña que sea tu ventana el cielo sigue siendo igual de grande”


Esta es una frase muy necesaria que se ha de recordar en los momentos oscuros que a veces nos rodean porque, aunque parezca que todo se ha empequeñecido, el mundo exterior sigue estando ahí, llenándolo todo de cosas maravillosas que se han de aprovechar y descubrir. Es una reflexión para guardar, como dice Ariadna, en el fondo de nuestro corazón para los días de sombra. 

Muy interesante también es la reflexión que se hace sobre cómo vivimos en función de las opiniones que se dividen en tres escalones que, cada uno tiene en su cabeza:
El primero es la opinión que tenemos de los demás, que sólo sirve para crear prejuicios. El segundo es la opinión que creemos que los demás tienen de nosotros, que genera miedos, engaños y malentendidos. El tercero es la opinión que tenemos de nosotros mismos, que hace que nos miremos el ombligo e inventemos problemas. Conviene limpiar de vez en cuando las opiniones de estos tres escalones para lograr una vida auténtica y feliz

Lo cierto es que vivimos atemorizados por el constante peso de la opinión de los demás, sin darnos cuenta de que lo que hacemos, lo hacemos para nosotros mismos y por y para nuestra felicidad porque, sí no es ese el auténtico motivo, entonces no lo estamos haciendo bien. Hemos de hacer una limpieza de opiniones para no caer en el error de sentarnos sobre alguno de estos tres escalones que pueden llegar a cambiar la forma de vida que llevan las personas.

Solo os pongo estás dos reflexiones, si os han gustado y queréis más tendréis que ir a buscarlas dentro de las páginas de este maravilloso libro que, a pesar de su sencillez, cala muy hondo. No olvidéis aun así que, como todo laberinto, la salida es difícil de encontrar  y de ver, como una pequeña mariposa, es más, como la Mariposa de la Luz que, desde el primer momento, ya va alumbrando sin ser vista el camino dentro del libro hacia la ansiada salida. Tampoco debéis olvidar que para encontrarla tendréis que acompañar a Ariadna al fondo de si misma para que aprenda a quererse a ella y a la vida tal y como es y como viene, meta alcanzable solamente cuando haya aprendido a ser realmente feliz.

Además, como toda buena guía, el libro aporta al final un apartado de pistas para poder encontrar el camino hacia la salida del laberinto: una serie de citas de otros autores como Jean Nidetch que, aun estando fuera del libro, tienen muchísimo sentido conservar presentes para encontrar ese sentido de la vida y esa felicidad que, a veces, se nos escapa de las manos:

“Son tus decisiones y no el azar lo que determina tu destino


Por eso comparto este post con vosotros, porque, a pesar de haber dejado ya el libro a varias personas, no deja de ser suficiente y porque, como bien pone al final de la historia es un libro que tiene dos alas, como la Mariposa de la Luz, y del lector depende que siga volando para mostrar a quien lo necesite el camino hacia el centro del laberinto. 



* Todas las imágenes de este post han sido obtenidas de las fuentes de imágenes de Internet. 

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